Un 23 de agosto resultó ser el día apropiado para despedir la feria de Málaga y ver como el otoño asoma el hocico. Una tarde/noche que permitó caminar a buena temperatura, y que nos ofreció unos momentos estéticamente maravillosos.
El ascenso fue duro y exigente, pero mereció la pena para ver irse al Sol desde la mejor perspectiva. Una tranquila bajada por el bosque nos llevó a cenar en la fresca noche serrana en uno de los mas espectaculares visos, sobre la costa marbellí.
Momentos que se han anclado en nuestros recuerdos.
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